BOSTON — Manny Ramírez, en su regreso a Fenway Park el miércoles por primera vez desde el 2010 cuando estaba con los Medias Blancas de Chicago, buscó al secretario de viajes de los Medias Rojas Jack McCormick y se disculpó por el incidente del 2008 en Houston en el que arrojó el envejeciente McCormick al suelo del camerino en una disputa por boletos para el partido de esa noche.

«Yo fuí y hablé con Jack», dijo Ramírez. «Me disculpé con Jack. Le dije, ‘Jack, quiero disculparme contigo porque fue mi culpa. Me comporté mal aquí con todo el mundo. Quiero que me perdones'».

Ramírez dijo que McCormick, quien tenía 64 años en el momento del incidente, aceptó la disculpa, al decir, «Manny, gracias, yo esperaba esto».

McCormick dijo que fue la primera vez que Ramírez se había disculpado con él en persona. En ese momento, Ramírez emitió una disculpa pública, pero nunca habló directamente con McCormick sobre ese incidente hasta el miércoles en la tarde en Boston.

Sin embargo, el jardinero dominicano, en entrevista con Enrique Rojas, dijo que no se arrepentía de nada de lo que había hecho en su carrera, porque sin eso, no estaría donde está hoy en día.

«Yo creo que no [me arrepiento de nada], porque si no, no hubiese llegado a los pies de Jesucristo. Y lo que yo he entendido en mi vida, es que Él tiene el control de mi vida, de mi situación. Él tiene el control de todo lo que se mueve a su alrededor. y yo se que Él siempre va a tener lo mejor para mí», dijo Ramírez.

Ramírez, cuya carrera en Boston llegó a su final de forma poco elegante en el 2008, cuando practicamente forzó a que lo cambiaran a los Dodgers en la fecha límite de cambios al rehusarse a participar en varios partidos (los Medias Rojas contemplaron suspenderlo antes de cambiarlo), fue recibido como un héroe durante las ceremonias de homenaje a los campeones de la Serie Mundial del 2004, un grupo que se llamaba a sí mismo como «Los Idiotas».

Ramírez, quien fue elegido como el JMV de esa Serie Mundial tras la barrida de Boston a losCardenales de San Luis, fue presentado último  luego de estrellas como Pedro MartínezJohnny DamonDavid Ortiz y un emocional Curt Schilling, quien salió acompañado por su hijo Gehrig en lo que fue su primera aparición pública tras revelar en marzo pasado que tenía cáncer y ser sometido posteriormente a quimioterapias y radiación.

Ramírez, quien se recortó el pelo con un estilo mohawk y salió por la misma puerta del Monstruo Verde en Fenway que él hizo famosa por haberla utilizado para ir al baño en medio de un partido, fue recibido con grandes vítores y gritos de «Manny, Manny.» Lanzó la primera bola, ceremonia que se convirtió en un paso de comedia cuando Damon interceptó su tiro, de forma similar a lo que hizo Ramírez en un partido del 2004, en un lance hecho por el entonces jardinero central Damón, lo que provocó que David Newhan lograra un cuadrangular dentro del estadio.

Al reunirse con los reporteros antes de la ceremonia, Ramírez, ahora con 41 años, y quien recientemente fuese contratado por los Cachorros como jugador-entrenador, asignado a trabajar con algunos de los mejores prospectos del equipo, dijo que la organización le dijo que él solo jugaría un par de veces por semana.

«No le voy a quitar turnos a los prospectos», dijo. «Yo sé cuál va a ser mi rol allí.»

Al serle preguntado cómo surgió la oportunidad con los Cachorros, dijo: «Yo estaba en mi casa, estaba allí con mis hijos. Mi agente me llamó y me dijo, ‘Hey, tengo un trabajo para tí’. Así que oramos primero, y luego acepté el empleo».

Theo Epstein, presidente de operaciones deportivas de los Cachorros, y quien anunciara la contratación de Ramírez, recibió muchas críticas en Chicago por darle a Ramírez una posición como mentor, dado el historial del jugador en otras organizaciones, incluyendo dos suspensiones por dar positivo a pruebas de dopaje. En Boston, Ramírez y Epstein tienen también su historia, desde el primer año de Epstein como gerente de los Medias Rojas en 2003, cuando Epstein colocó a Ramírez en waivers tras la temporada, lo que significaba que cualquier equipo pudo haberlo reclamado por el precio de $20,000.

En cambio, Ramírez se quedó y ayudó a los Medias Rojas a ganar la Serie Mundial del año siguiente, y luego en el 2007.

«Yo realmente no estaba sorprendido», dijo Ramírez al serle preguntado por la razón por la que Epstein le había dado otra oportunidad, a pesar de su historial. «Yo sabía que Dios había puesto eso en su corazón, así que pore so fue que él me llamó para darme el trabajo. No me sorprendió».

Ramírez enmarcó muchos de sus comentarios con lenguaje religioso, refiriéndose a su transformación que comenzó, según dijo, tras su arresto por cargos de violencia doméstica en septiembre de 2011 tras un incidente con su esposa Juanita, quien le dijo a la policía que Ramírez le había golpeado en la cara. Ramírez pasó un par de días en la cárcel y tras su salida se le ordenó que se alejara de su esposa. En marzo del 2012, los cargos fueron desechados, porque su esposa se negó a cooperar, según la fiscalía.

«Cuando fuí a la cárcel por ese problema con mi esposa, no me dejaron ver a mis hijos por dos o tres meses», dijo, «y un día me desperté y me miré al espejo y me dije que necesitaba un cambio. Comencé a estudiar la Biblia, y vi que era bueno. Dios me ayudó a cambiar mi vida. … Ahora me doy cuenta que me porté mal en Boston».

Al serle preguntado lo que le diría a todos aquellos que no creen en su conversión religiosa, Ramírez dijo:

«Mucha gente van a decir lo que quieran decir, pero yo solo me preocupo por lo que dice Dios y como yo voy a caminar y como voy a hablar y como voy a comportarme con mi esposa. Porque tú me puedes decir, ‘Oh, Manny hizo esto, hizo lo otro,’ pero quizás tú, allá afuera, quizás tú bebes, quizás tú uses drogas, y eso es lo mismo. Así es como yo lo veo».

Por Gordon Edes ESPNBoston.com
Enrique Rojas de ESPNDeportes.com colaboró con esta historia.